miércoles, 25 de noviembre de 2009

Hasta siempre

martes, 24 de noviembre de 2009


.... Fin de la Primera Parte ....






sábado, 21 de noviembre de 2009

Carrascosa sobre el fútbol y la vida

Está buenísima esta entrevista a Carrascosa que posteo en dos partes. Acá va la primera, que gira en torno al paralelismo entre el fútbol y la vida, que es justamente uno de los propósitos de este blog. Ahí va:

UN HOMBRE COMÚN, JORGE CARRASCOSA
Por Francisco Pandolfi y Ezequiel Scher
Hace 30 años el ex capitán de la Selección Nacional, campeón con Huracán en 1973, se retiró del fútbol profesional por no sentirse cómodo con un deporte convertido en “un negocio salvaje”. Un año antes de su deserción, había decidido no disputar el Mundial de 1978 organizado por el gobierno militar. Un amante del fútbol que decidió alejarse para no contribuir con su destrucción. Humilde, con las convicciones claras. Un tipo intachable, enemigo de las injusticias. Una oportunidad para conocer al ser humano y entender el mensaje que dejó para el presente y para el futuro.

Ahora cierra un poco más una de las tantas frases hechas que deambulan por el mundo del fútbol. Se dice, en no pocos casos, que un futbolista juega como vive. Treinta años después de su retiro del fútbol profesional, Jorge Carrascosa continúa dejando huellas. Como lo hizo dentro de la cancha, marcando surcos por el sector izquierdo del terreno de juego. Un marcador de punta que se extraña por su solvencia y también por la escasez de jugadores en ese puesto. Como lo hizo fuera de la cancha cada vez que tuvo que hablar, mirar, actuar. Como lo hace, treinta años después. Un tipo de barrio, con las convicciones claras, antes y ahora. Un tipo para conocer, descubrirlo y luego sí, tratar de entenderlo.

La geografía de mi barrio llevo en mí,
será por eso que del todo no me fui:
la esquina, el almacén, el piberío
los reconozco... son algo mío...

Con ese tango “Corazón al Sur”, de Eladia Blázquez se identifica, lo canta y disfruta de cantarlo. Se siente orgulloso de reflejarse en esa letra. Es él. Ese nene, ese pibe, este hombre de 61 años que dice no haber cambiado su forma de pensar por el paso del tiempo. Este hombre que mantiene sus bigotes como distintivo y su sensibilidad social como estampa personal. Esa rebelión ante las injusticias que forjó en su niñez, entre su familia, sus amigos, la escuela y su Burzaco querido. Esa que familiarizó en sus charlas con César Luis Menotti. Esa que moldeó en sus diversas lecturas sobre el “hombre nuevo”, del que hablaba el Che Guevara. Hombre nuevo, ese que busca y lucha por un bienestar social. Como este abuelo de tres nietas, este padre de dos hijas, este marido a quien le brillan los ojos cuando habla de ella, de Lucy, el amor de toda su vida, que hoy desde otro lugar, quizá desde las pequeñas cosas, desde las simples acciones, continúa conservando intactos esos ideales, esos sueños de cambio.
Va y viene, todo el tiempo. Si hasta uno parece verlo correr intensamente por el lateral. En cada respuesta se encarga de crear un paralelismo entre el fútbol y la vida.


-¿Imposible separarlos?

-Es así, no se puede, a cada persona le deberá pasar lo mismo en el medio en que le toca manifestarse. Y ahí, uno con hechos juega una pelea para cambiar las cosas que no le gustan, que le hacen mal, que cree injustas. Hoy todo es competencia, desafío. Lo mismo ocurre en un colegio que en las Inferiores de un club. Los chicos van al jardín y ya los quieren hacer figuras. En esto influye la sociedad que te tritura y uno lo termina pagando con salud. Si a un jugador lo venden a Europa, los medios de comunicación vociferan “se salvó”. Yo me pregunto, ¿quién se salvó? La vida no es así, hay muchos factores que influyen en cada uno, no sólo lo económico.


El Lobo”, apodo que le pusieron en Rosario Central sin que él sepa bien por qué, se retiró del fútbol en un buen momento de su carrera, a los 31 años, cuando aún le restaban dos más de contrato en Huracán. El motivo del precipitado adiós se debió a la imposibilidad que sintió de continuar dentro del agobiante ambiente del fútbol.


-Cuando la falta de valores pasa a ser algo común en el fútbol, ¿no vale la pena jugarlo?

-El deporte debe servir para afianzar la personalidad de cada ser humano, que sea de utilidad para que se aprenda a competir, a saber ganar y perder. ¿Por qué uno tiene que ganar siempre? Competir con dignidad y lealtad muchas veces se capitaliza más en la derrota que en el triunfo. El fútbol debe ser parte de la enseñanza, la vida es un camino difícil. Desde que nacemos sabemos que hay cosas que uno va a perder.


Ese alejamiento de las canchas embadurnadas de dinero, que se produjo luego de su último partido, el 2 de diciembre de 1979, fue una decisión consecuente con muchas de las anteriores actitudes que había tomado referidas al fútbol. Un privilegiado en materia deportiva, Carrascosa disputó el Mundial de Alemania de 1974, en el que Argentina fue eliminada en la segunda ronda. En el último encuentro de la primera fase, Argentina no sólo debía vencer a Haití por tres goles de diferencia, sino esperar que Polonia le ganase a Italia. Ahí entró en escena la incentivación de parte de los jugadores argentinos a sus pares polacos. El plantel nacional casi completo les ofreció 25 mil dólares si cumplían con el objetivo. Argentina hizo lo suyo dentro de la cancha y venció por 4 a 1; también afuera: Polonia 2 -Italia 1. Argentina clasificada. Italia eliminada.

-¿Un punto de inflexión en tu mirada crítica hacia el fútbol fue la incentivación a Polonia?

-Fue algo que me cayó muy mal. Yo debo rendir al máximo sin que me des a cambio nada, lo único que hace es desvirtuar la esencia del deporte. No me presté para eso como no lo haría nunca. Uno debe distinguir las cosas que están bien y las que están mal.

En enero de 1978, cuando Menotti dio la lista de los futbolistas preseleccionados para el mundial disputado en Argentina, una ausencia dejó a todos con la boca abierta. Nada menos que el capitán, Jorge Carrascosa, quien había decidido renunciar a disputar lo que para muchos representa el máximo anhelo de su carrera. Un campeonato del mundo, en su propio país. ¿A qué más podría aspirar un jugador de fútbol? Miles de conjeturas se tejieron a partir de su salida. Cientos de veces se dijo que había sido sólo por estar en contra de la Junta Militar genocida que gobernó al país en aquellos oscuros años y la que se encargó de la realización del torneo. Diversas notas periodísticas le hicieron en busca de la verdad, del supuesto secreto jamás revelado. Esa verdad, para los que piensan únicamente con una pelota que late sin cesar, es aún inexplicable. Un deleite escucharlo, leerlo, comprender al protagonista de su vida.

-¿De dónde nacieron las decisiones que tomaste en relación al fútbol?

-Por un montón de cosas que observé durante mi carrera en el fútbol, me fui sintiendo mal y eso es lo que me llevó a tomar las decisiones que tomé, como por ejemplo la de no participar en el Mundial. No es que hubo un hecho determinante. Hay cosas que ya sabía y otras que se fueron sumando, que no estuve de acuerdo nunca, en el país, en el fútbol y que no me hacían sentir bien. Sin duda que para mí no fue lo mismo que el Mundial haya sido armado por un gobierno militar que si lo era por un Estado democrático.

-Pero, ¿en dónde estaba lo fundamental de tu desacuerdo?

-No estaba de acuerdo con que el Mundial sea jugado como algo de vida o muerte, para mí era un hecho natural, aunque no así para los demás. Un partido de fútbol es simplemente eso, nada más. En un partido no está ni el amigo, ni un hermano, ni la patria, ni la vida, no hay que confundir, hay cosas mucho más importantes. En 1982, cuando ya estaba retirado, se produjo la Guerra de las Malvinas. Si hubiese seguido en actividad podía haber sido convocado, pero tampoco hubiera ido a jugar. No puedo ir a un Mundial con lo que estaba sucediendo en el país.

-Después de tantos años, ¿cómo ves aquella decisión?

-La actitud que tomé no la hice consciente, no me puedo engañar. No sabía los riesgos que se corrían, actué de manera natural, como lo hice siempre, para mí primero está el hombre y después la profesión. Estoy definido en eso. Nunca imaginé todo lo que estaba ocurriendo en el país. Incluso aunque alguien te contara algo, uno quizás no lo creía. La prensa influyó mucho en esos años para que no se observase lo que realmente ocurría.

-¿Y sentís que te equivocaste en algo?

-El error que cometí fue el de creer que todo lo malo estaba sólo en el fútbol y cuando salí de ese entorno, me di cuenta de que es un reflejo de la vida. Uno tiene tres opciones cuando está en un medio que se ha convertido en un negocio salvaje, en el que se sacrifican principios, se hacen concesiones en función de cosas netamente materiales y priman los intereses personales. Si tenés poder, uno puede intentar cambiar el medio desde adentro; otra opción es meterse en la de todos y cerrar los ojos como si nada ocurriese. La última y por la que opté yo fue la de aislarme del ambiente que no me hacía bien. A mí se me hace muy fácil tomar decisiones. Separo lo económico de lo que siento. Entonces se me simplifica todo al preguntarme por ejemplo, en qué lugar me voy a sentir más cómodo, allá que me ofrecen tanta plata o en mi barrio, con mis afectos.

No necesita volver a cantar el tango de Eladia Blázquez. Lo tiene inmerso, lo vive ese Corazón al Sur. Como también aparenta vivir en él una frase consignada en un plato que le obsequió la Asociación Argentina de Árbitros por ser el jugador más correcto de 1976: “Nadie es bueno como todos juntos”, está grabado en la porcelana. Y está grabado sobre todo en su memoria, en sus gestos, en sus convicciones.

Es difícil que otro me entienda pero yo tomo decisiones por mi filosofía de vida, cosas que no me dejan dormir, que me hacen mal, pero son naturales. Ética, moral, dignidad, honor, esas palabras son sagradas. Sigo teniendo sueños e ideales, aunque uno de desilusiona de muchas cosas, hay que seguir teniendo esa fuerza que yo tuve cuando era joven, que soñaba que podía cambiar el barrio, el fútbol, la Selección, el país, luchaba por esas cosas. Esa fue la manera de desarrollar mi identidad.”

-Treinta años después de su retiro, ¿qué es el fútbol?

-Un deporte apasionante. Disfruto de ver jugar y de jugarlo, y más cuando lo hago con mis amigos. Nuestro equipo se llama Sub 70, no hace falta aclarar por qué. Como siempre, continúo marcando la punta izquierda y trato de anticipar al wing, de poder llegar antes que él y ganarle la posición, de cuidarme de que no me tire un caño. Vuelvo a ser un chico dentro de la cancha.

A veces sin mala intención se minimiza el obrar de un hombre. Así sucede cuando se lo termina reduciendo a un episodio puntual. Jorge Carrascosa es muchísimo más que una persona a quien se le busca poder extirparle una declaración rimbombante, que derive en título revelador, que logre tener repercusión mediática. Es mucho más que eso. Es un tipo intachable, de principios firmes e incorruptibles. Apasionado por los intereses populares, grupales, colectivos. Y además, es amante del fútbol como pocos.

Carrascosa hablando de Cappa


VOLVER A CREER GRACIAS A ÁNGEL CAPPA

Jorge Carrascosa, nombre afín a la historia de Huracán, como todo admirador del buen fútbol se siente identificado con las ideas que pregona el actual entrenador de la institución de Parque de los Patricios. “Le hace bien al fútbol mundial, ojalá muchos piensen como él y se logre transformarlo para mejor”

Cómo te vas a ir ahora, parece decirle, sin decirlo. Justo ahora, mi viejo. Quedate un poco más, parece pedirle Jorge Carrascosa, uno de los máximos exponentes de la historia de Huracán a Ángel Cappa, director técnico del equipo de Parque de los Patricios.“Me enteré que lo convencieron para que se quedara, estas cosas son propias de la vorágine que encierra al fútbol y en la que vivimos todos”.


-¿Hacía mucho que en el fútbol argentino no ocurría la revolución que sucedió con Cappa?

-Lo de Cappa fue una alegría para todos, hinchas de Huracán o no. Uno vuelve a creer que jugando bien también se pueden obtener resultados positivos. Con él, uno disfruta de tres pases seguidos, un toque al pie, juego en velocidad y con precisión. Para esto hay un docente, un maestro con buenos jugadores, quien logró que todos estén contentos. Reflejó en la cancha lo que yo entiendo como lo más importante en el fútbol y en la vida también, lograr que sea un juego de equipo. Cada jugador es tan importante como cualquiera, lo digo con mucha seguridad.


-¿Cappa es un oasis en el desierto del fútbol argentino?

-Hoy Cappa es un soplo de aire fresco que le hace bien al fútbol pero no sólo argentino, sino mundial. Ojalá muchos piensen similar y se transforme. Imaginate campeonatos apasionantes, que hasta la última fecha no se sepa quién es el campeón. Cappa representa al fútbol que me gusta ver, como Holanda del ’74, que era realmente una máquina, defendían y atacaban los once. Eso fue una revolución, ante eso, qué vas a hacer. Hoy todo es roce, se achicaron los espacios.


-¿La campaña del último torneo te evocó al Metropolitano de 1973 ganado por ustedes?

-Sí, lo que ahora pasa con Cappa es similar a lo que sucedió cuando ganamos el campeonato. Toda la familia se volcó a la cancha e incluso personas que no eran hinchas del club, también iban a ver el partido. Esto hacía muchos años que no ocurría. A la gente le gusta ver buen fútbol y Cappa hace bien.

(Fuente: http://www.nosdigital.com.ar/articulos.php?estamosviendo=CAPPA)

viernes, 20 de noviembre de 2009

1973-2009...el presente nada más



(Vox Dei, Rock hasta que se ponga el sol, 1973.)


1973 y 2009,

dos años inolvidables para Huracán.

Desplegando juego y alegría,

tragando bronca y decepción.

El podio y el arrebato.

El presente disfrutado permite la ilusión

de la repetición en el futuro,

para no vivir del pasado eternamente,

homenajeando próceres de cera.

Ojalá se repita y vivamos presentes como el que pasó

donde todo se veía tan diáfano,

donde nada nublaba la alegría.

Ojalá.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Óole...Grabia!

"Huracán fue la tumba de Niembro y de Bilardo..."

Pasional y con verba florida, Angel Cappa levanta la voz para polemizar y decretar el triunfo de su filosofía sobre lo que llama el niembrobilardismo. Y va más allá: "La Selección del 86 no jugaba bien". Convencido, justifica su renuncia trunca y asegura que hay DT que sólo sirven para equipos chicos.
Por GUSTAVO GRABIA

-¿Por qué renunció?

-Por un estrés muy grande. Dirigir para mí es un placer y había dejado de serlo.

-Es fácil en el éxito, el pingo se ve en la mala.

-Cierto, pero me destrozaron el hijo apenas nació. Eso es durísimo. Si mantenía la base, tenía otra perspectiva.

-Con los buenos dirijo yo. Los DT se ven cuando deben armar un equipo con menos material.

-¿Ah, sí? ¿Pastore y Defederico salieron de abajo de la tierra? No los usaban y los puse yo. Ese equipo lo armé todo yo. Pero soy DT, no mago que le das cualquier cosa y la convierte en el Santos de Pelé. El buen entrenador se ve con los buenos jugadores. Y con los muy buenos, hace falta un excelente técnico para que la orquesta suene.

-¿Qué, al River tricampeón de Ramón no lo agarraba cualquiera y era lo mismo?

-No. Si al Real Madrid lo dirije mi tía Carlota, saldrá primero, segundo o tercero, porque con ese plantel más abajo no podés estar, pero con un buen técnico saldrá primero jugando muy bien. Ojo, admito que hay entrenadores que son para equipos chicos. Te ponen los once atrás y quizá te ganan con un córner. Pero no pueden dirigir un grande porque los matan.

-¿No debería dirigir a Huracán como un chico para sacar resultados?

-No, porque no tengo malos jugadores, pero es jodido jugar sin delanteros de experiencia.

-Usted los tuvo y no los explotó. Fíjese los goles que hace Nieto hoy y los que hacía en el Globo.

-Porque jugaba mal Huracán... Fue el equipo más goleador sin penales ni tiros libres directos.

-¿No lo desaprovechó?

-Por favor, fabricábamos 15 situaciones de gol por partido, si él no la metía no era mi culpa. Con el Nieto actual éramos campeones cuatro fechas antes. Pero cuando llegó venía seis meses inactivo. Entró en ritmo, hizo cinco goles, se lesionó y otros 45 días afuera. Fue una situación de él. Si en la final le quedó una con el arquero despatarrado y la erró y hoy la mete con el hombro.

-Volviendo a los DT, usted critica a Bilardo pero la Selección del 86 fue un equipazo.

-No estoy de acuerdo. Ese equipo podría haber jugado mil veces mejor. Y era 90% Maradona. Con un gran DT, hubiese dejado una huella en el fútbol mundial. Y nadie lo recuerda. En cambio, sí quedaron en la historia Brasil 82, Hungría 54 u Holanda 74. Y no fueron campeones. Porque lo que queda para siempre es la emoción, no los números. Huracán va a quedar en la historia, Vélez no.

-¿No es mucho?

-A mí me dieron un premio en Uruguay como el campeón de la Argentina.

-Y usted los corrigió.

-No, porque nos tuvieron que robar para ganarnos. A mí me hicieron notas de Alemania, Italia, Francia, España, porque despertamos el sentimiento futbolero del 99% de la gente del mundo entero. Porque Huracán jugaba al fútbol como les gusta a todos, como juega el Barcelona, el Arsenal inglés o la selección de España. Pero al niembrobilardismo no le cabe eso. Cruyff una vez me dijo: "No le gusta el buen fútbol al que no sabe nada". Por eso, quienes no adhieren al tiki tiki es porque no saben nada.

-La mayoría de los DT argentinos no sabe nada, entonces.

-No, acá el problema son las condiciones. ¿Qué podés enseñar si perdés tres partidos y te echan? El sistema argentino, pensado para que el negocio lo hagan los representantes, que no apuesta a largo plazo y tiene torneos de 19 fechas, provoca un fútbol de angustia. Y muchos tratan de vender eso. Pero al hincha le gusta otra cosa: Huracán fue el campeón de la gente. Fue muy gracioso: Niembro y Bilardo se pasaron años hablando en contra de ese fútbol creyendo que habían ganado. Pensaban que cuando saliera un equipo que jugara bien, la gente no le iba a dar bola. Y perdieron. Fue una derrota escandalosa. Huracán fue la tumba del niembrobilardismo. Niembro gritó el gol de Vélez en la cara de colaboradores suyos que adhieren al tiki tiki, pero perdió igual. Encima quería convencer a la gente de que el Estudiantes de Sabella tenía la esencia del bilardismo. Y nada que ver: éste es el Estudiantes del tiki tiki. Porque la gente festeja un gol de pelota parada, pero cuando hacen un gol de 16 toques como contra Vélez, se levanta para aplaudir.

-¿No es contradictorio este discurso con sus reacciones desmedidas?

-Qué tiene que ver eso, me enojo cuando no se juega bien porque soy pasional.

-Pero si le dijo sin manos a Vega, arquero de River, cuando sacó un tiro bárbaro contra su equipo en el Clausura.

-Eso fue una canallada y en privado me pidieron disculpas 20 veces, porque lo dije para mis adentros, tuvieron que subtitularlo para mostrarlo. ¿Sabés por qué lo hicieron? Porque me había negado tres veces a ir a ese programa.

-Más allá del subtitulado, su imagen es la de un furioso resultadista.

-Claro, si yo compito para ganar. La derrota me ofende personalmente. Pero no voy a resignar la forma de jugar, porque eso sería una estupidez. Para ganar hay que jugar bien.

-Pararse atrás, achicar espacios y tratar de ganarlo de contra cuando el rival es superior, ¿no es jugar bien?

-Es jugar la mitad de bien. Y el equipo que se para defensivamente está más cerca de perder que el que cambia golpe por golpe. Decir lo contrario es otra mentira del niembrobilardismo. Que también les salió mal. Porque la gente en las plazas no sale a defenderse, sigue jugando al tiki tiki. Y cuando se eligen con el pan y queso, nadie elige al táctico. Aunque a ellos no les guste, todos eligen siempre al que mejor juega.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Declaraciones de René

"Diego incendia a Messi porque quiere seguir siendo un mito"


Para Houseman esa es la razón por la cual el delantero no juega en la Selección tan bien como en el Barcelona. "En Argentina, lo manda defender, no le pone medios como Bolatti... Imposible", explicó el ex jugador.


Una de las grandes dudas que deja la Selección de Maradona es porqué Lionel Messi no puede plasmar el buen juego que logra con el Barcelona cuando viste la camiseta albiceleste. Para el ex jugador René Houseman la razón es clara: "Diego (Maradona) incendia al Pibe (Messi) porque quiere seguir siendo un mito, el mejor en la historia, la historia argentina al menos". En una entrevista con el diario As de España, Houseman agregó que para él "Leo ya es mejor que Diego". "Ahora le van a dar el Balón de Oro. En Argentina, Maradona le manda defender, no le pone medios como Bolatti... Imposible. En el Barcelona, Messi tiene a gente como Xavi y como Iniesta", agregó.

(Fuente: http://www.clarin.com/diario/2009/11/12/um/m-02039244.htm)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La disyuntiva de Angelito

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(los Cadillacs versionando Should I Stay Or Should I Go

-algo así como ¿Debo quedarme o debo irme?,

¿Me quedo o me voy?- de los Clash,

con una letra más que oportuna para esta ocasión)

martes, 10 de noviembre de 2009

Situación


Servirá? ... Mi abuela decía que sí...


domingo, 1 de noviembre de 2009

Ésta de Salustio no la tenía...

Las desconocidas lecturas del diez
A Maradona le tirás un libro y te lo devuelve redondo
Es posible que ayer, en su cumpleaños, Fernando Signorini le haya regalado una novela al DT de la Selección. Él es el responsable de que haya leído desde García Márquez hasta a Eduardo Galeano.

Por Lisandro Farías

Alejandro Wall


Fernando Signorini vio el libro sobre la mesa. En el otoño catalán de 1983, la casa del barrio Pedralbes sólo era silencio. Diego Maradona reposaba junto a su familia, recuperándose de una operación de tobillo. Andoni Goikoetxea, defensor del Athletic de Bilbao, lo había mandado al hospital de una patada tan brutal que hasta hoy es inolvidable. Signorini acarició la tapa, husmeó entre las hojas y olfateó ese aroma encantador que produce el entrevero entre la tinta y el papel. Ya no recuerda cuál era el título de lo que tenía entre sus manos –tal vez ni siquiera importe– pero aún conserva como un hecho extático la dedicatoria del técnico vasco Xabier Azkargorta.–Decía algo así como que no tenía que entregarse, que había que pelear. Y yo creí que era buena idea eso de darle fuerza, regalarle un libro.Signorini acompaña a Maradona desde aquellos días en Barcelona. Lo siguió como preparador físico por todas partes, incluso durante los mundiales. Y ahora, en la Selección argentina, con Diego como director técnico. En los más de 25 años que caminó a su lado, no sólo trabajó en su puesta a punto. También llevó a la práctica su idea, inspirada en la dedicatoria de Azkargorta, surgida del silencio de Pedralbes: regalarle libros al Diez. Lo hizo con frecuencia, buscando los títulos para cada momento, espacio y estados de ánimo. –Me gusta regalarles libros a los amigos, porque además me encantan los buenos libros como las buenas mujeres.Dice Signorini, nacido y crecido en Lincoln, amante y poeta, futbolero y folclorista hasta el tuétano, convertido, por propia voluntad, en el hacedor de la biblioteca de Maradona. –Diego, probablemente, lee dos páginas y luego deja el libro hasta que, después de unos meses, lo vuelve a agarrar. Pero si así fueran dos líneas las que leyera, yo me doy por cumplido –se entusiasma Signorini.En los 80, cuando Maradona visitó Cuba por primera vez, Fidel Castro le entregó una buena cantidad de textos sobre la isla, la Revolución y Ernesto “Che” Guevara. Lo mismo hicieron los periodistas Carlos Bonelli y Pablo Llonto, quienes fueron el nexo para aquel viaje. Llonto, que además es abogado, cuenta que cuando Maradona comenzó a idear el sindicato de los futbolistas le pidió material para estudiar. Entonces, le alcanzó algunos estatutos de asociaciones sindicales para que Diego iniciara con más armas su militancia.–Nunca supe si realmente los leyó, pero en esa época, mediados de los 90, hablábamos bastante del tema –dice Llonto.Signorini fue uno de los que acompañó a Maradona en su visita a Cuba. A la vuelta, le regaló biografías del Che y varios libros más, entre ellos, Un grano de maíz: conversaciones con Fidel, de Tomás Borge. Quienes conocen la amistad entre ambos cuentan que Maradona, además de quererlo, lo respeta mucho. Y lo escucha: cuando Diego desafía al Papa, abraza a Fidel, arma el sindicato, se tatúa la cara del Che y tiene arranques por izquierda, algunos no tan públicos, puede verse algo de Signorini, que lo vincula, en realidad, con el origen de clase de Maradona, la misma causa que generó la reacción a sus exabruptos montevideanos.–Diego nació en Villa Fiorito, y él se siente parte del pueblo que sufre el hambre y la injusticia.Una noche, hablando del Che, Signorini opinó que el rosarino se había suicidado metiéndose, él con su asma, en la selva boliviana. Maradona lo escuchaba atento, hasta que largó un comentario.–¿Sabés? Yo me hubiera ido con él igual.Signorini sintió que Diego sabía de qué hablaba porque había leído. –Si él tuviera que cambiar su vida por otra, por la única que lo haría sería por la del Che –imagina el preparador físico, que en sus regalos iniciales incluyó textos de lectura más sencilla: Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach, y El Principito, de Antoine de Saint-Exupery. Siguió con una novela de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad. Y en el medio siempre hubo libros de fútbol. Años atrás, volvían de una pretemporada con el Napoli. Maradona manejaba desde el norte de Italia hacia su casa. Claudia iba sentada a su lado. Signorini estaba acurrucado en el asiento de atrás, en silencio, casi escondido detrás de un libro. Nadie decía una palabra. Hasta que Diego, concentrado en el camino que tenía por delante, rompió el silencio.–Che, Claudia, ¿qué hace el Ciego?–Está leyendo.–Ciego, ¿qué leés?El Ciego estiró el brazo, lo pasó por arriba de los hombros del conductor y puso el libro frente a los ojos oscuros: Fútbol sin trampas, de César Luis Menotti. Maradona estaba distanciado de su ex técnico en el Barcelona y la Selección.–Tengo que reconocer que, a pesar de todo, es el mejor.Signorini, el Ciego, le regaló el libro.En los últimos tiempos, como preparador físico de la Selección, el profe comenzó a acercar dos orillas. Le regaló a Diego Espejos: una historia casi universal y El libro de los abrazos. Antes, ya le había dado Fútbol a sol y sombra. Tres libros del uruguayo Eduardo Galeano. A Maradona le gustaron.– Son textos cortos, que puede leer cada tanto, cuando tenga ganas. Y a Diego, Galeano le parece, no sé, excepcional.Dice Signorini buscando, quizá, otra palabra que ni siquiera exista. Desde ahí, construyó un puente sobre el Río de la Plata para que Maradona y el escritor uruguayo pudieran sentarse, frente a frente, a charlar de lo que quisieran. La idea era concretar el encuentro para cuando la Selección viajara a Montevideo a jugar ante Uruguay. No pudo ser. Galeano, por esos días, estaba en España, donde, entre tantos homenajes, recibió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid y el Premio Amigo de los Niños de Save the Children. Como una paradoja de esta historia, el mismísimo Maradona tiene en dos de esos libros –como en tantos– un capítulo para él. “Ningún futbolista consagrado –escribe Galeano en Espejos– había denunciado sin pelos en la lengua a los amos del negocio del fútbol. Fue el deportista más famoso y más popular de todos los tiempos quien rompió lanzas en defensa de los jugadores que no eran famosos ni populares. Este ídolo generoso y solidario había sido capaz de cometer, en apenas cinco minutos, los dos goles más contradictorios de toda la historia del fútbol. Sus devotos lo veneraban por los dos: no sólo era digno de admiración el gol del artista, bordado por las diabluras de sus piernas, sino también, y quizá más, el gol del ladrón, que su mano robó”.–La lectura también ayuda a prepararse para la derrota, que es una de las alternativas de la competencia. Porque cuando uno lee, el miedo a quedar expuesto se disipa. Yo, por ejemplo, con la poesía logro evadirme –cuenta Signorini, que espera ansioso el día en que Galeano y Maradona se crucen en un abrazo. –Tengo la esperanza de que se va a producir. ¿Vos leíste Las venas abiertas de América Latina? ¡Qué libro maravilloso!Quizá, en poco tiempo, también se lo regale al Diego. Signorini, el gran divulgador. Gonzalo Higuaín caminaba por el complejo de Ezeiza con un libro en la mano, Hagan juego, de Ángel Cappa. Eran los días previos a los partidos ante Perú y Uruguay. Ángela Lerena, la cronista de Critica de la Argentina que estaba en el entrenamiento, le preguntó de dónde lo había sacado.–El profe me lo regaló –respondió Pipita–. Con Ángel he hecho una entrevista, me parece un buen señor.–¿Lo vas a leer?–Sí, obvio.Signorini también lleva la costumbre de los libros a los futbolistas de la Selección. “Es un aporte, un poco para que algunos dejen la PlayStation. Y además intento meterles una basurita en el ojo”, explica el preparador físico. A Carlos Tevez le regaló Las fuerzas morales, obra emblemática de José Ingenieros. Días después, en Ezeiza, se alegró al verlo llevar el libro con él. Porque no sólo de fútbol se habla en esas largas charlas de concentraciones. Una noche, Signorini se trenzó en una discusión sobre la existencia de Dios con Gabriel Heinze y Javier Mascherano. Fueron horas en las que el profe, como lo llaman todos, les habló de su ateísmo, las injusticias de este mundo, la hipocresía de la Iglesia. –Eso es cosa de los hombres, fueron ellos los que hicieron el daño –intentó Heinze, en defensa de Dios.No hubo caso. Signorini insistió pero se hizo tarde. A los pocos días, Heinze y Mascherano tenían algo para leer: Por qué no soy cristiano, de Bertrand Russell, que de Jesús y el Infierno escribió: “Ninguna persona que sea profundamente humana puede creer en un castigo eterno”.El preparador físico no detiene su labor difusora de libros: “Ahora preparé un tríptico para los muchachos –dice Signorini– les voy a dar ¿Y el fútbol dónde está? (Ángel Cappa), Fútbol sin trampa (César Luis Menotti) y Me gusta el fútbol (Johan Cruyff)”.Toda una transmisión de ideas.Una lectura de los clásicos látinos. Si bien Signorini no ha dicho nada al respecto y Maradona mantiene un silencio piadoso alrededor del tema, parecería ser que el Diego leyó al historiador romano Cayo Salustio Crispo. La sospecha nace de la relectura de un texto de este discípulo del griego Tucídides. Se trata de Bellum Caesarium (Las Guerras del César) donde el siempre puntilloso Cayo Salustio Crispo describe los desencuentros de Julio César con el senado romano. En uno de los momentos culminantes de esta obra histórica, Gayo Salustio muestra a un Julio César exultante tras la victoria sobre Vercingetorix en las Galias. Mirando hacia el sur, el César declama: “Los del Senado, que la sigan chupando”. Cayo Salustio nada dice de la respuesta senatorial aunque es posible suponer que las palabras del César no cayeron muy bien. Obviamente, Maradona intentó hacer un paralelismo de carácter intertextual con el líder romano que los periodistas deportivos no supieron o no quisieron captar en su habitual desinterés por los textos clásicos del período latino.
Lo dicho: “Continuatum chupandus est”.

Publicado en Crítica Digital el 31/10/2009
http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=33219


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